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Los  mecanismos para intentar mantener un hobby en caso de que aparezcan problemas se relacionaran con las causas :

1-Para la falta de motivación habrá que buscar unas metas más acordes con los deseos y capacidades, disminuyendo de dificultad las casi inalcanzables y aumentando algo el nivel en las demasiado fáciles.  En el ejemplo del tenis por un lado se puede uno plantear no querer jugar “muy bien” y darse cuenta de que con jugar “bastante bien” es suficiente.  Por otro lado si la meta es fácil, porque el contrincante es malo y siempre pierde, habrá que buscar otras personas que jueguen más a nuestro nivel-

En general la revisión de metas debe realizarla uno mismo según su propio criterio,  pero es importante valorar el ser aconsejado por un profesor en la materia, consultar libros o videos o hablar con otras personas que practiquen la misma afición, bien a nivel individual o bien en asociaciones especializadas.

En términos generales algo que mejora la motivación es un cierto grado de competitividad o de acuerdo  que se expresa en relación con otras personas.  De ahí que el contacto social pueda ser muy importante.  El contacto social se puede lograr sólo con una persona que participe, o bien formando parte de clubes o grupos, presenciales o en redes sociales . También la participación en torneos, concursos, exposiciones,etc., puede ser una fuente de estímulo.  Lo que ocurre es que no es fácil acceder a este tipo de situaciones de forma repetida.

2-Para la rutina y el aburrimiento hay que buscar elementos que den novedad al hobby, es decir,  cambiar por lo menos uno de los elementos de la práctica: nivel, tipo, lugar, entorno social, etc….  En el tenis,  seria cambiar ocasionalmente de contrincante o cambiar de pistas , de raqueta o incluso de club o bien dar clases para cambiar de nivel de juego.  También se puede plantear, si no se había hecho antes, participar en campeonatos o torneos y,  si ya se ha participado,  buscar otros diferentes en estilo o nivel.

En la búsqueda de novedades se puede seguir la misma metodología que para el cambio de metas: profesores, libros, videos, compañeros o asociaciones.

Asimismo ayuda contra la rutina el contrastar la actividad que uno realiza con la de otras personas, como se ha señalado en el apartado anterior respecto al contacto social en sus diversas formas.

3-Las dificultades deben ser valoradas por uno mismo e intentar actuar en consecuencia.  Si es un problema físico leve, conviene aconsejarse por un profesional que indique cómo adaptarse a él (en la rodilla que duele en tenis quizá una consulta a un traumatólogo y un fisioterapeuta pueda hacer que indiquen unas medidas con las que se pueda seguir jugando). Si el problema es de dificultad en el lugar de práctica (por ejemplo han cerrado la pista cercana y hay que ir a otra más lejos) habrá que intentar buscar soluciones alternativas (ir a la más lejana pero quizá menos veces que a la cercana).

Es importante que la persona, como primer paso, intente detectar cuál de los motivos señalados puede ser la principal causa de perder el entusiasmo por el hobby para luego poder actuar en consecuencia.  También en este aspecto los consejos de alguien que conozca o practique el hobby pueden ser de gran ayuda.

Una opción para no cansarnos de un hobby es tener más de uno. Esto tiene la ventaja de que al diversificar nuestra atención es menos probable que nos desmotivemos. También puede servir,  porque nos permite dejar un hobby un tiempo o incluso de forma permanente pero tener algo alternativo para distraernos y motivarnos.  El inconveniente puede ser que al repartir nuestra atención y recursos no podamos realizar con profundidad ninguno de los hobbies. Una opción y algo que ocurre con frecuencia en la realidad, es tener un hobby principal y otros secundarios a los que se dedica menos entusiasmo y recursos.

Si no se ve una solución aceptable para el problema de cómo mantener el hobby,  la opción es buscar otro, que puede tener relación con el previo o ser completamente distinto (si la rodilla sigue doliendo en el tenis , pero no hay lesión, quizá sea posible cambiar a jugar al pádel, que requiere un menor esfuerzo).  Si se tiene más de un hobby ,  el que estaba “en segundo lugar” puede pasar a la categoría de “primero”.  Por ejemplo , si además del tenis te gustaba cantar en un coro, al dejar el primero puedes ir a cantar más a menudo y practicar más,  o cambiarte a un coro de más nivel.

Conclusión:

Si un hobby o afición ya no nos interesa como antes debemos valorar:

  • Si hay falta de motivación y conviene cambiar de metas,
  • Si el problema es rutina y falta de novedad, en cuyo caso hay que buscar formas de renovar la actividad,
  • Si hay situaciones nuevas que nos dificultan el hobby, como problemas de salud o tiempo, hay que detectarlas y buscar opciones alternativas.  
  • En todos los casos hay que valorar la posibilidad de mejorar el  contacto con otras personas que practiquen el mismo hobby. 
  • Si lo anterior no resuelve el problema, hay que valorar combinar varios hobbies y, en caso de no encontrar solución habrá que buscar otro hobby nuevo.

 

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