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En este post y los siguientes se comentan algunos aspectos de la relación de los hobbies y aficiones con la jubilación.

«Cuando me jubilé aprendí aquello que había estado deseando durante tantos años, pero que no tuve tiempo:  esgrima.  Ahora soy campeon de mi pais en categoría senior».  Manuel S.

La jubilación es algo deseado por bastantes personas.  Si el nivel de salud y económico lo permiten y no existen grandes exigencias debidas al cuidado del hogar o de la familia, la cantidad de tiempo libre y sin obligaciones  del jubilado o jubilada puede ser importante.  En ciertos casos, generalmente de jubilación voluntaria,  ésta puede ser  casi como una vacación continua, una vuelta a la infancia, incluso una especie de renacimiento, de “segunda oportunidad” para cumplir deseos o vocaciones no realizadas.

En la forma de enfocar o de vivir  la jubilación pueden distinguirse cuatro grupos principales:

  • Aburrimiento

El  gran número de horas “de libre disposición”  que puede tener un jubilado  para algunos supone un estrés ya que no saben cómo “llenarlas” de forma agradable o satisfactoria y caen en el aburrimiento o incluso en la depresión.  Dicha situación es más probable en personas que han sido jubiladas de manera forzosa.  Asimismo puede ocurrir en aquellos  que han dedicado su vida casi en exclusiva al trabajo, a la familia y al hogar.

Otras personas que no se adaptan muy bien a la jubilación son los que, al no saber muy bien que hacer,  dedican muchas horas al dia a ver la televisión.  Esto no es recomendable para mantener una buena salud.  Se ha señalado que, especialmente en jubilados de manera temprana y para favorecer la adaptación, es útil ofrecer una jubilación progresiva con empleo parcial, antes de pasar a la jubilación completa.

  • Adaptación natural.

Por otro lado, hay personas que se adaptan bien a la jubilación, con una ocupación más pausada de sus tareas habituales o, simplemente, continuando con las mismas: cuidado de la casa, visitas familiares, cuidado de la mascota, paseos, ejercicio físico, espectáculos, etc…  Disfrutando, en suma, de un merecido y agradable descanso, de un disfrute  tranquilo y “lento” de la vida y sus satisfacciones cotidianas.

  • Aprovechamiento.

Hay otro grupo que aprovecha la jubilación como una oportunidad para realizar deseos que antes no pudieron cumplir.  El más habitual es viajar.  Pero también puede ser estudiar una carrera, hacer ejercicio o desarrollar una antigua vocación.  Estas personas pueden ser considerados como “aficionados serios” en potencia.  En bastantes de estos casos la afición o aficiones venían siendo practicadas desde hace tiempo, pero tras la jubilación se podrán dedicar a ellas más que antes.

Así, aunque algunos tienen clara su vocación o deseos,incluso desde hace años, otros no tanto .  Para esté último grupo de indecisos,  puede ser interesante que dispongan de buenas fuentes de información que les orienten a cómo enfocar su energía y sus deseos algo confusos.

  • Trabajo

Existen personas jubiladas que ocupan su tiempo libre con trabajo, más o menos voluntario, como puede ser ayudar a la familia.  Es muy conocido el caso de abuelos o abuelas que dedican la mayor parte del tiempo a cuidar de los nietos cuyos padres trabajan.  Otro caso es el de aquellos que pueden seguir realizando el trabajo que hacían previamente , aunque ya sin remuneración regular o bien con ingresos que compatibilizan con la jubilación.  Aunque no pertenecen al grupo de jubilados, conviene destacar que hay personas en edad de jubilación que no tienen derecho a la pensión de jubilación y que , por gusto o por necesidad, continúan realizando el mismo trabajo pasada dicha edad.

Lógicamente puede haber otros grupos diferentes o superposiciones entre los descritos.

En el post siguiente comentaremos el impacto de la jubilación en hábitos de vida y salud y el papel de los hobbies y aficiones en relación con esto (ver parte 2)

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