En este post comentamos las situaciones en que el hobby pierde sus limites y se convierte en algo obsesivo, adictivo o vicioso.

El diccionario RAE da dos definiciones para obsesión: «idea fija o recurrente que condiciona una determinada actitud » y «perturbación anímica provocada por una idea fija».  En el área psiquiatrica y dentro del desorden obsesivo compulsivo se define la obsesión como   :»pensamientos, imágenes o necesidades recurrentes que se perciben en algún momento durante el problema como intrusivas, no deseadas y que, en la mayoria de los indivíduos producen marcada ansiedad o distres».  Como se ve es diferente el concepto «normal» de obsesión del concepto como alteración psicológica, bastante más problemático. El concepto de vicio es algo diferente, pero también negativo ya que la RAE lo define como «mala costumbre» en tanto que adicción es definida como «afición extrema a algo o a alguien».

En cualquier caso es conocido que diversas actividades pueden convertirse en obsesivas en su modo de realización y , dentro de ellas están los hobbies.  Es el elemento repetitivo de los hobbies el que más puede favorecer este «abuso» o uso negativo de los mismos, en el sentido de que la presencia de impedimentos para realizarlo pueden producir sensaciones desagradables como ansiedad o estrés.  Por otro lado su realización con demasiada dedicación puede provocar problemas de conciliación familiar o laboral, de relación social o incluso económicos o de salud..

Aunque cualquier hobby puede producir esta actitud obsesiva o de dependencia hay algunos con mayor tendencia, como los que tienen relación con juegos, ya sean videojuegos, otros juegos  con dispositivo electrónico, juegos de azar o esports. Tambien puede ocurrir con el uso de redes sociales o con el coleccionismo,.   El problema es especialmente delicado si afecta a personas jóvenes o a niños., ya que puede interferir  con cuestiones de aprendizaje o de desarrollo social.

Es interesante comentar que por un lado se ha señalado que cuanto más esfuerzo y atención se prestan a un hobby, más beneficios puede aportar.  Pero, por otro lado, si esta dedicación es excesiva puede desembocar en algo perjudicial, como ya hemos señalado.  El límite entre ambas situación deberia estar claro, tanto para el practicante como para su  entorno sociofamiliar.

Sin llegar al momento que pueda considerarse enfermedad, una exagerada obsesión o dependencia con un hobby, debería ser prevista, por la evolución de nuestra relación con él.  Lo mejor es prevenir, darse cuenta de esta evolución y volver a una práctica más normal.  Si, en cualquier caso, llega un momento en que nos vemos «dominados» por la afición es importante que nos hagamos conscientes de sus posibles consecuencias e intentemos controlar, incluso recabando ayuda de amigos, familia , profesores, monitores u otros profesionales.

Es poco frecuente que un hobby provoque una situación de obsesión, dependencia, adicción o «vicio», pero si así ocurriera es importante detectarlo antes de que se  afiance y conseguir que vuelva a una práctica normal.

Photo by Cesar Carlevarino Aragon on Unsplash

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