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En este post trataremos  las dificultades que ocasionalmente puede plantear el conciliar la práctica de un hobby con la vida familiar, social y laboral.

“Me gustaba bailar e ir en bicicleta.  Ahora, con el trabajo en horario comercial, los niños y las tareas de casa he tenido que abandonar mis aficiones.  No me da tiempo”.  Esther R.

Una de las características de los hobbies o aficiones es su repetición, su periodicidad.  Hay que practicarlos con una determinada frecuencia que puede ser desde diaria a una vez cada varios meses.  Esta frecuencia viene determinada por un lado por las características del hobby y por otra por los deseos del que lo practica.  En los hobbies algo más “exigentes”, a nivel físico o mental es muy conveniente mantener un cierto “nivel de realización” y eso requiere que la práctica sea relativamente regular.  Otros hobbies requieren para su práctica bastantes horas seguidas, como ocurre con un partido de golf, una excursion de monotañismo,  ir a esquiar o salir a navegar, entre otros.

Es decir, algunos hobbies consumen bastante tiempo y esto, en ocasiones, produce tensiones en el entorno familiar o en el laboral.  En el entorno familiar el problema es la disminución de atención o dedicación a la pareja, hijos o padres o cuidados del hogar, ya que en el momento más adecuado para compartir con la familia o resolver problemas domésticos, que es el tiempo libre, la persona consume buena parte de él dedicada a su hobby. Asimismo el hobby compite con el trabajo que es el principal consumidor de tiempo fuera de la familia.

Por lo tanto el tiempo, limitado, deberia repartirse proporcionalmente entre ocio, trabajo, convivencia con familia y otras muchas tareas esenciales como labores de hogar, comer o o dormir.

Se completa la información en la parte 2.

 

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